... Cuando sonó el timbre
comenzamos a correr atemorizados hacia nuestra celda cada
uno por su lado. Pero me parecía que era imposible llegar, y
que las guardias me iban a atrapar y si me atrapaban me
matarían. Corrí con mucha fuerza hacia mi celda hasta que
pude entrar. Y vi que había otras mujeres como yo, sus esposos
también habían sido encerrados en celdas. Y me impresioné al ver que no hacían nada por salir de allí y le pregunté a una
de ellas ¿por qué estás aquí?, ¿por qué no te vas? y me dijo:
cualquiera de nosotros puede escapar pero es su decisión
permanecer aquí.
Fue entonces cuando comprendí que todos los que
estábamos allí teníamos la posibilidad de salir, no había puertas
que nos detuvieran, el lugar no era tan protegido como
parecía, sólo lo rodeaba una cerca, ni aún los guardias eran
tan fuertes como parecían; sólo estábamos allí por nuestra
decisión.
La Biblia dice: “Y conocereis la Verdad y la Verdad os
hará Libres” Necesitamos reconocer que vivir presos del odio,
del rencor, del dolor, del temor, o de la tristeza; es sólo nuestra
decisión. Basta con decidir salir de esa prisión para encontrar
la libertad que Jesús nos ofrece. Podemos permanecer
encerrados en una cárcel toda nuestra vida ó vivir libres. El
enemigo desea robarnos la bendición de estar unidos como
esposos, de tener intimidad espiritual y emocional, su plan es
destruir todo acuerdo y dividirnos. Pero somos nosotros los
que tenemos el Poder que viene de Dios, para soportar las
aflicciones y actuar con sabiduría ante las dificultades. El
dolor es una oportunidad para disfrutar de la Libertad que
Jesucristo nos dio. ...Continúa